
¿Es el mal un caos absoluto o una maquinaria perfectamente organizada? En 1589, el obispo alemán Peter Binsfield decidió poner orden al abismo. Según su estudio, el infierno no es solo un pozo de fuego, sino una monarquía donde siete príncipes se reparten el control de la voluntad humana a través de los pecados capitales.
Pero no es la única versión. Años después, el inquisidor Sebastien Michaelis propuso una jerarquía basada en “esferas” y ángeles caídos. Hoy, en el Rey Cuervo, descendemos a las profundidades para conocer a los rostros detrás de tus debilidades.
1. Lucifer: El Trono del Orgullo
Para Binsfield, Lucifer es la fuente de todo mal por una razón: la soberbia. Su caída no fue por un error, sino por el deseo de ser igual o superior a Dios. Michaelis lo sitúa en la “primera esfera”, como el monarca absoluto de los antiguos querubines y serafines que decidieron dar la espalda a la luz.
2. Mammón: El Dios del Dinero
Su nombre proviene del arameo y significa literalmente “riqueza”. Mammón es el patrón de la avaricia. En el Evangelio de Mateo se nos advierte: “No puedes servir a Dios y a Mammón”. Es el demonio que susurra que nunca tienes suficiente, convirtiendo el éxito financiero en una prisión eterna.
3. Asmodeus: El Señor de la Lujuria
Con raíces en el zoroastrismo persa y absorbido por el judaísmo, Asmodeus es el encargado de corromper el deseo. Vinculado a la destrucción de Sodoma, este antiguo serafín se especializa en convertir el amor en una obsesión carnal vacía.
4. Leviatán: El Monstruo de la Envidia
Desde el fondo del mar, este antiguo serafín observa la superficie con odio. Representado como una serpiente marina o un cocodrilo colosal, Leviatán promueve la envidia. Es el demonio que te hace desear lo ajeno, llevándote a la herejía y a la amargura por el brillo de los demás.
5. Belcebú: El Señor de las Moscas
Originalmente un dios de la fertilidad llamado Baal, la doctrina cristiana lo transformó en el líder de la gula. Sin embargo, Michaelis tiene otra visión: lo sitúa como el brazo derecho de Lucifer, promoviendo no el exceso de comida, sino el orgullo de los antiguos tronos.
6. Azazel: El Arquitecto de la Ira
Binsfield lo describe como el líder de los ángeles que bajaron a la tierra para mezclarse con mortales. Pero su crimen más grave fue enseñar a los hombres a fabricar armas de guerra. Es el patrón de la ira. Michaelis, por su parte, le da este puesto a Baalberith, el demonio que convierte a los hombres en asesinos.
7. Belfegor: La Trampa de la Pereza
Belfegor no te tienta con violencia, sino con comodidad. Recuperado de la mitología asiria, se dice que ofrece inventos ingeniosos y riquezas fáciles para que el hombre caiga en la pereza. Michaelis prefiere atribuir este pecado a Astaroth, un antiguo miembro de la clase de los tronos.
Las Esferas de Michaelis: Los nombres olvidados
Más allá de los siete principales, Michaelis menciona entidades que operan en las sombras de las esferas inferiores:
- Belial: El que susurra vanidad a las mujeres.
- Carreau: El que endurece los corazones frente al amor.
- Olivier: El señor de la crueldad absoluta.
- Luvart: El que confunde a los humanos para que adoren a dioses falsos.
Reflexión del Cuervo
El infierno, más que un lugar, parece ser un reflejo de nuestras propias fallas. Ya sea por la clasificación de Binsfield o las esferas de Michaelis, estos nombres han moldeado el miedo de la humanidad por siglos.
¿Cuál de estos pecados crees que es el más difícil de evitar en el mundo moderno? Te leo en los comentarios.

